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P E R F I L B I O G R A F I C O
La familia
Gianna
nace en
Magenta
(Milán), el 4
octubre de 1922, fiesta de San
Francisco de Asís, en la casa campestre de los abuelos paternos. El 11 de
octubre recibe el Santo Bautismo en la Basílica de San Martín, con el nombre de
Giovanna Francesca. Sus padres,
profundamente cristianos, eran terciarios franciscanos.
Era
la décima de trece hijos, cinco de los cuales murieron en
edad muy temprana, y tres se consagraron a Dios: Enrico, médico misionero
capuchino en Grajaú, Brasil, con el nombre de Alberto; Giuseppe, sacerdote
ingeniero en la diócesis de Bergamo; Virginia, médico, religiosa Canosiana,
misionera en la India. La
familia Beretta vivió hasta el 1925 en Milán, en Piazza
Risorgimento n° 10; durante los 18 años de su residencia en esta ciudad,
frecuentó asiduamente la Iglesia de los
Padres Capuchinos en el Corso Monforte.
En
el año 1925 después que la gripe española, se llevara tres de los cinco hijos
que murieran en edad temprana, y que la hermana Mayor Amalia, de 16 años,
tuviera un principio de tuberculosis, la familia se transfirió a Bergamo
en Borgo Canale n° 1, donde el aire
de colina era mas saludable. El
papá de Gianna, Alberto, nacido como ella en Magenta, era un empleado de la fábrica
textil Cantoni, e hizo enormes sacrificios para que todos sus hijos pudiesen
estudiar hasta recibirse, reduciendo todos los gastos que consideraba inútiles,
como por ejemplo dejar de fumar su cigarro. Hombre de una fe profunda, de una
piedad sincera, profunda y alegre, les fue de gran ejemplo cristiano: todos los
días se levantaba a las 5 para ir a la Santa Misa, y comenzar así, delante del
Señor y en su nombre, la jornada de trabajo. También la madre, María De Micheli, nacida
en Milán, era una mujer de una profunda fe, de ardiente espíritu de caridad, de
carácter humilde pero al mismo tiempo
fuerte. Juntos con sus hijos iba a la Santa Misa, después que el marido partía
para tomar el tren, hacia Milán, a trabajar. María se ocupó de de cada uno de sus hijos como si fuese el único;
los corregía ayudándolos a entender sus errores y a veces bastaba solo una
mirada. Siempre les estuvo cerca: hasta llegó a
aprender el latín y el griego para poder ayudarlos en los estudios.
La juventud Gianna,
desde los primeros años de la juventud, adhirió plenamente el don de la fe y la
educación cristiana que recibió de sus óptimos padres, que con sabiduría
vigilante la acompañaron en el
crecimiento humano y cristiano; y la llevaron a considerar la vida
como un don maravilloso de Dios, a
tener una fe sin limites en la Divina
Providencia y a tener la certeza de
la necesidad y eficacia de la oración. Fue educada hacia lo esencial, a la
sensibilidad hacia los pobres y las misiones, según el estilo franciscano.
Inmersa en
esta atmósfera familiar de gran fe y amor por el Señor, Gianna recibió la
Primera Comunión a los 5 años y medios, el 4 de
abril de 1928, en la Parroquia de Santa Grata en Bergamo
Alto. Desde aquel día asistió con su mamá todas las mañanas a la Santa Misa:
la Santa Comunión se convirtió así en "su alimento indispensable
cotidiano", soporte y luz de su niñez, adolescencia y juventud.
El 9 de junio de 1930 recibió la Santa Confirmación en la Catedral de
Bergamo.
Creció
serenamente, dedicándose a sus hermanos, sin caer jamás en el ocio: amaba todas
las cosas bellas, la música, la pintura, las excursiones.
En
aquellos años no faltaron pruebas, sufrimientos y dificultades, que a Gianna no
le causaron traumas o desequilibrios, dada la riqueza y profundidad de su vida
espiritual, al contrario le perfeccionaron la sensibilidad y le ayudaron a
potenciar su virtud. En
enero del 1937 muere su queridísima
hermana Amalia, a los 26 años, y la familia se transfiere a Genova Quinto al
Mare, ciudad que era sede universitaria, y que además favorecía a la
familia que estuviera junta, como era el deseo de su padre Alberto. Aquí Gianna
se inscribió en la escuela media, en el
Instituto de las hermanas Doroteas.
Durante
su estadía en Génova, Gianna maduró profundamente en su vida espiritual. Durante
la realización de los Ejercicios Espirituales, predicados por
el Padre Jesuita Michele Avedano del
16-18 de marzo de 1938, Gianna tenía
solo quince años y medios, tuvo una experiencia
fundamental y decisiva para su vida. De estos ejercicios han quedado el
cuaderno de treinta páginas, de "recuerdos y oraciones de Gianna",
entre los propósitos se lee: "quiero
temer al pecado como si fuese una serpiente; y repito de nuevo: mil veces morir
antes que ofender al Señor". Y entre sus oraciones: "O Jesús prometo someterme a todo aquello que permitas que me
suceda, solamente hazme conocer tu voluntad...". Contribuyó
también, en manera determinante, en el crecimiento espiritual de Gianna, la acción pastoral del optimo Párroco di
Quinto al Mare, el noto liturgo Mons.
Mario Righetti: el se convirtió en su director espiritual, la tenía como
activa colaboradora de la Acción
Católica como delegada de las mas pequeñas. Y le inculcó el amor a la
liturgia, que fue para ella fuente de vida espiritual; en Genova consiguió el
Misal cotidiano del Caronti, que usó diariamente. Cuando
terminó el 5° año de la escuela media,
los padres de Gianna creyeron oportuno suspenderle un año escolástico, a fin
que se reforzase su delicada constitución física, y ella se sometió dócilmente,
pasando así un año en dulce compañía con sus padres, contenta de tener la
ocasión de conocerlos más, e imitar siempre más sus virtudes. En
Octubre del 1939 reprende sus estudios, frecuentando el liceo clásico, en el Instituto de las hermanas Doroteas de Lido
d'Albaro. Los
ataques aéreos sobre Genova hicieron sufrir mucho a mamá María, que estaba
enferma del corazón, y es así que la familia, en octubre del 1941 regresó a Bergamo,
a la casa de los abuelos maternos en San Vigilio. Fue
justamente, en el año en que terminaba
sus estudios secundarios, que Gianna perdió
ambos padres, con una diferencia de cuatro meses, primero la madre, el 29
de abril de 1942, a la edad de 55 años, y después el padre, el 10 de
septiembre, a los 60 años. La edad adulta En
octubre de 1942, después de la muerte de sus padres regresó con todos sus
hermanos a Magenta,
a la casa donde había nacido. En
noviembre del mismo año se inscribió y frecuentó la Facultad de Medicina y Cirugía, primero en Milán y después en Pavía,
donde se recibió el 30 de noviembre de 1949. Durante
sus años universitarios fue una joven
dulce, con mucha fuerza de
voluntad y reservada, creciendo cada vez mas en su vida espiritual:
cotidianamente ella participaba de la Santa Misa y a la Santa Comunión, en el Santuario dell'Asunta. Los días de la
semana hacía la visita al Santísimo Sacramento y la meditación, recitaba además
el Santo Rosario. Estos
fueron los años en los cuales Gianna junto a sus hermanas Zita y Virginia, se
insertaron en la vida comunitaria de la
Parroquia de San Martino, ofreciendo su propia colaboración al Párroco, Mons.
Luigi Crespi, y trabajando intensamente en la educación de la juventud del Oratorio de las Madres Canosianas, que
se convirtió en su segunda casa. Mientras
se dedicaba a sus estudios universitarios, ejercitaba su fe en un generoso
empeño de apostolado entre las jóvenes de la Acción Católica, y además hacía obras de caridad con los ancianos y
necesitados en la Conferenze delle Dame
di San Vicenzo, sabiendo que "Dios ama al que da con alegría" (2
Cor. 9,7): amaba a Dios y deseaba que muchos lo amaran. La
impresión que daba lo resume una compañera de escuela: "Gianna donaba su
sonrisa sincera, llena de dulzura y de calma, reflejo de su alegría serena y
profunda, propio de un alma que tiene paz". Después
de haberse recibido de Médica, el 1 de julio de 1950 Gianna abrió un consultorio médico en Mesero, mientras
que en Magenta continuó a sustituir a Fernando,
su hermano medico, cuando este lo necesitaba. El
7 de julio de
1952 en Milán, se especializó
en Pediatría, y prefería entre sus pacientes a los pobres, las madres
gestantes,
niños y ancianos. Mientras ejercía su tarea de médico, que sentía y practicaba como una misión,
siempre pronta a actualizarse y de ayudar el cuerpo y el alma de su gente,
creció su empeño generoso en la Acción Católica, dedicándose a las más jóvenes.
Contemporáneamente satisfacía en la música, la pintura, el ski y el alpinismo
su gran alegría de vivir y de disfrutar
del encanto de la creación. Se
planteaba su vocación, rezando y haciendo rezar, que consideraba un don de
Dios, porque "en el seguir bien
nuestra vocación depende nuestra felicidad terrena y eterna". De
las cartas que le enviaba su hermano
Padre Alberto, donde le contaba del trabajo que debía afrontar solo todos los días, maduró en ella la
especifica vocación misionera y la decisión de seguirlo a Grajaú para ayudarlo. Pero su constitución física no era fuerte, y
su director espiritual la convenció que este no era su camino. Gianna se
tranquilizó y esperó que el Señor le diera una señal. El
8 de diciembre de 1954, con ocasión de la celebración de la Primera Misa del
Padre Lino Garavaglia de Mesero, Gianna tuvo su primer encuentro oficial con el
hombre de su vida, el ingeniero Pietro
Molla. Era dirigente de la S.A.F.F.A, la famosa fabrica de fósforos de
Magenta, pertenecía también a la Acción Católica y era un laico comprometido en
su parroquia de Mesero. Gianna y Pietro habían sido invitados por el Padre Lino
Garavaglia.
El compromiso y el matrimonio El
compromiso oficial fue el 11 de abril de 1955, lunes de pascua, con la
celebración de la Santa Misa, celebrada por Don Giuseppe, hermano de Gianna, en
la Capilla de las Madres Canosianas,
en Magenta. Gianna
y Pietro vivieron su amor a la luz de la fe. "Queridísimo Pietro..." le escribía Gianna en su primera
carta, el 21 de febrero de 1955, "ahora
estas tú, a quien yo quiero bien y pretendo donarme para formar una familia verdaderamente cristiana."
Le escribía el 10 de junio de 1955 "Te amo tanto tanto Pietro, y siempre estas
presente, desde la mañana, durante la Santa Misa, en el ofertorio ofrezco con
mi trabajo, tu trabajo, tus alegrías, tus sufrimientos; y después durante todo
la jornada hasta la noche". Gianna
disfrutaba de su período de compromiso radiante de alegría y siempre sonriente. Agradecía
y rezaba. Era clarísima en sus propósitos y en proyectar su nueva familia, y al mismo tiempo, era
maravillosa en el trasmitir a Pietro su gran alegría de vivir. Le preguntaba
como tenía que ser para hacerlo feliz, lo invitaba a agradecer juntos al Señor
por el don de la vida y por todas las cosas bellas. Se
preparó espiritualmente para recibir el "Sacramento del Amor", con un triduo, Santa Misa y Santa Comunión,
que le propuso también a su futuro esposo: Pietro lo hacía en la Iglesia de la Madonna del Buen Consiglio
en Ponte Nuovo, y ella en el Santuario de
la Assunta en Magenta. Pietro le agradeció a Gianna por el santo propósito
del Triduo, y lo realizó con todo el entusiasmo. Gianna
y Pietro se unieron en matrimonio el 24 de septiembre de 1955, en la Basílica de San Martino en Magenta. Se
establecieron en Ponte Nuovo, en una casa muy acogedora, reservada a la familia
del Director de los establecimientos della S.A.F.F.A. a pocos metros de
distancia de la Iglesita del Buon Consiglio,
en donde Gianna se dirigía
cotidianamente para rezar y participar de la Santa Misa. En
la pequeña localidad de Ponte Nuovo, Gianna, desde el 1956 se dedicó con empeño
a la tarea como responsable del Consultorio
de las Mamás y Jardín Materno, que hacía referencia a la Obra Nacional de la
Maternidad y la Infancia (O.M.N.I) y
también asistió voluntariamente como medico en la escuela Materna y Primaria
del Estado. Fue
una esposa feliz, y el Señor escuchó
prontamente su deseo de convertirse en mamá,
más que feliz de mucho hijos: el 19 de noviembre de 1956 nace Pierluigi, el 11 de diciembre de 1957 María Zita (Mariolina) y el 15 de Julio
de 1959 Laura, los tres nacieron en
la casa de Ponte Novo. Gianna
supo armonizar, con simplicidad y equilibrio su deberes de madre, de médico en
Mesero y en Ponte Nuovo, con su gran alegría de vivir. En
esta armonía vivió su gran fe, conformando su obrar y decisión, con coherencia y alegría. Gianna
se sintió plenamente satisfecha en su comunión de vida y de amor en la familia,
y esta felicidad se hizo más plena con el nacimiento de sus hijos.
El misterio del dolor y la confianza en la Divina Providencia En
septiembre de 1961, hacia el fin del segundo mes de un nuevo embarazo, Gianna
se ve envuelta en el misterio del sufrimiento y del dolor: tenía un voluminoso fibroma, tumor benigno al útero. Antes de la cirugía (en donde le
sacaban el fibroma) que se realizó en el Hospital
San Gerardo di Monza, aunque sabía el riesgo que significaba seguir
adelante el embarazo, le suplicó al
quirurgo que salvara la vida que llevaba en su seno, y se confió a las
oraciones y a la Divina Providencia. Salvaron la nueva vida. Gianna agradeció
al Señor y transcurrió los siete meses que la separaban del parto
con una gran fuerza de animo y con un inmutable empeño de madre y de medico.
Estaba ansiosa y temía que la criatura que lleva en su seno pudiese nacer con
problemas y rezaba que no fuese así. Algunos
días antes del parto, si bien confiando en la Divina Providencia, era pronta a
donar su vida con tal de salvar la del bebé. "Me dijo explícitamente"
-recuerda el marido Pietro- "con tono decidido y al mismo tiempo sereno,
con una mirada profunda que no olvidaré mas: Si tuviesen que elegir entre el niño y yo, ninguna duda: elijan -y lo
exijo- al niño. Salven al niño". Pietro
que conocía muy bien la generosidad de Gianna, su espírito de sacrificio, el
peso y la fuerza de sus decisiones, se sintió en la obligación de conciencia de
tener que respetarla, aunque si hubiese consecuencias extremamente dolorosas
para él y sus hijos. Para
Gianna la criatura que llevaba en el seno tenía los mismos derechos de vivir que Pierluigi, Mariolina y Laura, y era ella solamente que en aquel
momento representaba, para esa nueva
criaturita el instrumento de la Providencia para venir al mundo; y a los otros hijos, su educación y su
crecimiento ella se los confiaba a la Providencia a través de sus familiares. La
elección de Gianna fue una decisión tomada a partir de
su conciencia de madre y de medico; y podía entenderse solo a la luz de su gran
fe, de su firme convicción del derecho sagrado a la vida, del heroísmo del amor
materno y la plena confianza en la Providencia.
El sacrificio y el don de la vida En
la tarde del 20 de abril de 1962,
viernes santo, Gianna fue nuevamente internada en el Hospital San Gerardo di Monza, donde le provocaron el parto. Quería
que el bebé naciera por parto natural, considerándose la vía menos riesgosa, sin
embargo sin éxito favorable. La mañana del 21 de abril, sábado
santo, dio a luz a Gianna Emmanuela,
por vía cesárea, y para Gianna inició el
calvario de su pasión, que acompaño a la de Jesús sobre el Monte Calvario. Después
de algunas horas del parto las condiciones generales de Gianna se agravaron:
fiebre cada vez más elevada, y dolores abdominales atroces porque se había
producido una peritonitis séptica. "Gianna"
recuerda la hermana Madre Virginia, que acaba de regresar
providencialmente de la India y así pudo
asistirla en su agonía, "raramente revelaba sus sufrimientos. Rechazó los
calmantes para estar conciente de todo lo que sucedía. Y además para estar
lucida en su relación con Jesús, que constantemente invocaba". "supieras
que consuelo ho recibido besando tu Crucifijo", le dijo Gianna,
"Oh, si no fuese Jesús que nos consuela
en determinados momentos!..." "Sacaba
la fuerza de su saber sufrir", recuerda la Madre Virginia, "de la oración
íntima manifestada en breves expresiones de amor y de ofrecimiento: "Jesús
te amo" - "Jesús ayúdame" - "Mamá ayúdame" - "María...",
seguidas de silenciosas reflexiones". A
pesar de todos los tratamientos hechos, sus condiciones empeoraban día a día. Deseó
recibir a Jesús Eucarístico también el jueves y el viernes: a causa de los
vómitos que no podía controlar, para no faltar el respeto al Señor, se conformó
de recibir sobre los labios una mínima partícula de la Hostia. El
hermano Ferdinando había aceptado el pedido de Gianna, que le avisara cuando
era el momento de su muerte con una frase establecida. Ferdinando no tuvo el
coraje de hacerlo y se lo encargó a Madre Virginia, que en el momento oportuno
dijo a Gianna: "Coraje, Gianna, Papá y Mamá están en el cielo y te
esperan: estas contenta de ir?" "en el movimiento de sus
parpados" recuerda Madre Virginia "se podía leer su completa y
amorosa adhesión a la Voluntad Divina, aunque sí velada, por la pena de tener
que dejar a sus amados hijos, aún tan pequeños. Gianna como su Jesús se entregó al Padre". Al
alba del 28 de abril, Sábado in
Albis, es trasferida, como había
expresado su deseo al marido, a su casa
de Ponte Nuovo, donde murió a las 8
de la mañana. Tenía solo 39 años. Su
funeral celebrado en la Iglesia de Ponte
Nuovo, fue una gran manifestación unánime de profunda conmoción, de fe y de
oración. Fue
sepultada en el Cementerio de Mesero,
donde reposa hasta hoy en día en la Capilla
de la Familia, mientras rápidamente se difundió la fama de santidad por su
vida y por el gesto de gran amor, que la había coronada.
C r o n o l o g í a , l u g a r e s d e l a v i d a y e t a p a s d e l a c a u s a d e b e a t i f i c a c i ó n y d e c a n o n i z a c i ó n 4 de octubre de 1922 Nace en Magenta (Milano), de Alberto e María De Micheli, en la casa de los abuelos paternos, décima de trece hijos. Ambos padres son franciscanos de la Tercer Orden. 11 de octubre de 1922 Es bautizada con el nombre de Giovanna Francesca, en la Basílica de S. Martino en Magenta octubre 1922-1924 Vive en Milano, en Piazza Risorgimento n.10. Los padres frecuentan la Iglesia del Convento de los Capuchinos en Viale Piave 1925 Con la familia se transfiere a Bergamo en Borgo Canale 4 de abril de 1928 Recibe la Primera Comunión, a los 5 años y medios, en la Parroquia de S. Grata inter vites 1928 Inicia la escuela primaria: frecuenta el primer y segundo año en la Escuela Primaria de Colle Aperto; el tercer año en la escuela de las hermanas de la Sagesse; el cuarto y quinto año en el Instituto Canossiano de Via Sudorno 9 de junio 1930 Recibe la Confirmación en la Catedral de Bergamo 1933 Inicia el primer año del secundario en el Liceo Clásico Estatal “Paolo Sarpi” de Bergamo 22 de enero de 1937 1937 Con la familia se transfiere a Genova Quinto al Mare y frecuenta el quinto año en el Instituto de S. Dorotea 16-17-18 de marzo 1938 Comienza los ejercicios espirituales predicados por el Padre jesuita Michele Avedano en el Instituto di S. Dorotea 1938-1939 Por decisión de los padres, preocupados por su salud, suspende por un año los estudios, para descansar de la fatiga de los estudios. octubre 1939 Inicia el liceo clásico, en el Instituto de S. Dorotea de Lido d’Albaro (Genova) octubre 1941 Con la familia regresa a Bergamo, a la casa de los abuelos maternos en S. Vigilio. El ataque aéreo sobre Genova ha empeorado la salud de su mamá María, que ya sufría del corazón. noviembre 1941 Retorna a Genova, para terminar sus estudios secundarios 29 de abril de1942 Muere la madre a la edad de 55 años junio de 1942 Consigue el diploma de sus estudios medios. Julio de 1942 Si reúnen en Bergamo con su familia 10 de septiembre 1942 Muere el papá, a la edad de 60 años Octubre de 1942 Regresa, con todos los hermanos y hermanas a Magenta, a la casa del campo de los abuelos paternos. Comienza a trabajar en la Acción Católica, en la Conferencias de San Vicente y en las obras parroquiales noviembre de 1942 Se inscribe y frecuenta la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de Milán. 1945 30 de noviembre de 1949 Consigue el titulo en Medicina y Cirugía en Pavia Las cartas del hermano Padre Alberto, medico misionero capuchino en Brasil, reviven y alimentan en Gianna el ideal misionero. 20 de junio de 1950 Se inscribe al registro profesional de los médicos de Milán 1 de julio de 1950 Abre un consultorio medico en Messero (Milano) 7 de julio de 1952 Obtiene el diploma en Pediatría, en la Universidad de Milán. Las cartas del Hermano P. Alberto, que hablan del trabajo que debe enfrentar cotidianamente solo, hacen madurar en Gianna la especifica vocación misionera y la decisión de ir a Grajaù para ayudarlo. Pero Gianna no tiene una buena constitución física y su director espiritual consigue convencerla que este no es su camino. Gianna se tranquiliza y espera que el Señor le indique que debe hacer. 8 de diciembre de 1954 Primer encuentro público con el ingeniero Pietro Molla 11 de abril de 1955 24 de septiembre de 1955 Se unen en matrimonio con el ingeniero Pietro Molla en la Basílica di S. Martino en Magenta y se transfiere a Ponte Nuovo de Magenta en la casita reservada al Director del Establecimiento SAFFA. En la pequeña fracción de Ponte Nuovo, Gianna, desde el 1956, desempeña la tarea como responsable del Consultorio de las Madres y de la Guardería encabezando la Obra Nacional Maternidad e Infancia (O.N.M.I.), y presta asistencia médica voluntaria en las Escuelas maternal y primaria del Estado. 19 de noviembre de 1956 Nace Pierluigi, en la casa de Ponte Nuovo 11 de diciembre de 1957 Nace Maria Zita (Mariolina), en la casa de Ponte Nuovo 15 de julio de 1959 Nace Laura, en la casa de Ponte Nuovo 6 de septiembre de 1961 Hacia el final del segundo mes de embarazo, le quitan un voluminoso fibroma del útero, tumor benigno, en el Hospital S. Gerardo de Monza (Milano). La vida de la criatura que lleva en su seno fue salvada, come Gianna había implorado al Cielo y al quirurgo 20 de abril de 1962 Viernes Santo Por la tarde ingresa nuevamente en el Hospital S. Gerardo de Monza, Departamento de Obstetricia y Ginecología, donde le intentan provocar el parto por vía natural, considerándolo la vía menos arriesgada 21 de abril de 1962 A la mañana nace Gianna Emanuela, por vía cesárea. Después de algunas horas las condiciones generales de Gianna se agravan: fiebre, cada vez mas elevada y dolores abdominales atroces por una peritonitis séptica, que le hacen invocar a cada instante su madre. A pesar de todos los cuidados tomados, sus condiciones empeoran día a día. Durante su agonía Gianna repite varias veces; "Jesús te amo, Jesús te amo". 28 de abril de 1962 Al alba Gianna es trasladada, come había sido su deseo expreso a la casa de Ponte Nuovo di Magenta, donde muere, a las 8 de la mañana, después de haber oído la voz de sus "tesoros" (hijos), que se habían despertado por el desorden. 30 de abril de 1962 Se celebraron los funerales en Ponte Nuovo y la sepultura en Mesero, en la capilla de los Párrocos del Campo Santo 12 de febrero de 1964 Muere Mariolina, a la edad de 6 años y medios, de glomérulo nefritis aguda 1965 Es transferida con Mariolina, en la capilla de la familia del Cementerio de Mesero, donde reposan sus restos hasta hoy en día. 6 de noviembre de 1972 El cardenal Giovanni Colombo, Arzobispo de Milán, con la aprobación de la Conferencia Episcopal de la Lombardia, promueve la Causa de la Beatificación del la Sierva de Dios Gianna Beretta Molla y pide que se junten los hechos y documentos informativos. 11 de abril de 1978 El Card. Giovanni Colombo y 16 Obispos de la Conferencia Episcopal Lombarda piden al Papa Pablo VI la introducción de la Causa de Beatificación de la Sierva de Dios. 27 de abril de 1978 La Curia del Arzobispado de Milán transmite a la Congregación de la Causa de los Santos los hechos y documentos informativos recopilados. 8 de febrero de 1980 La Congregación autoriza al Arzobispo de Milán a admitir el decreto para la introducción de la Causa 15 de marzo de 1980 Papa Juan Pablo II confirma tal autorización 28 de abril de 1980 El card. Carlo Maria Martini, nuevo Arzobispo de Milán, decreta la introducción de la Causa e indica el Proceso Cognitivo sobre la vida y la virtud de la Sierva de Dios. 30 de junio 1980 Se abre el Proceso Cognitivo en la Capilla del Arzobispado. 29 de septiembre 1980- 5 de enero 1984 Se realiza un Proceso Rogatorial en Bergamo. 21 de marzo de 1986 El card. Carlo Maria Martini, en Milán, preside la ceremonia de la Clausura del Proceso Cognitivo. 11 de abril de 1986 Todos los actos del Proceso Cognitivo son entregados, en presencia del Card. Carlo Maria Martini, al Postulador Padre Bernardino da Siena para la Congregación de la Causa de los Santos 14 de noviembre de 1986 La Congregación de la Causa de los Santos emite el decreto de validez del Proceso Cognitivo y la autorización para comenzar el examen definitivo la vida y virtud de la Sierva de Dios. 6 de julio de 1991 Papa Juan Pablo II firma el Decreto que reconoce la heroicidad de las virtudes de la Sierva de Dios. Con este acto Gianna se convierte en Venerable. Grajaù 30 de noviembre de 1981- 15 de enero de 1982 Se dan las directivas sobre el Proceso Cognitivo para escuchar los testigos y para la compilación de la documentación científica sobre los acontecimientos extraordinarios obtenidos por intercesión de la Beata Gianna, sucedidos en el año 1977 en Grajaú, estado de Maranão, Brasil, a una mujer de religión protestante. Grajaù 30 de octubre de 1986- 18 de noviembre de 1986 Grajaù 8 de agosto de 1987- 2 de noviembre de 1987 Proceso Suplementario, durante el cual se escucha la mujer que fue curada. El Proceso diocesano es entregada a la Congregación de la Causa de los Santos por el Postulador, Padre, Padre Bernardino de Siena 9 de diciembre de 1990 27 de septiembre de 1991 5 de marzo de 1992 La Consulta Medica se pronuncia en forma unánime sobre la extraordinariedad y la falta de explicación científica del caso. 22 de mayo de 1992 La comisión de teólogos examina el caso, con éxito positivo. 17 de noviembre de 1992 La Congregación de los Padres Cardenales y Obispos examinan el caso, con éxito positivo. 21 de diciembre de 1992 Promulgación del Decreto, con la clausura de todo el proceso sobre el milagro, en presencia del Santo Padre (Su Santidad firma el Decreto de validez del milagro) 24 de abril de 1994 El Santo Padre proclama Beata a Gianna Beretta Molla como madre de familia, en la Plaza de San Pedro, en Roma. 31 de mayo -1 de agosto de 2001 El Tribunal eclesiástico de Franca, San Pablo, Brasil, instruye un interrogatorio regular diocesano para le escucha de los testigos y la compilación de la documentación científica sobre los hechos extraordinarios obtenidos por intercesión de la Beata Gianna, verificados en los años 1999-2000 en la Diócesis de Franca, a una docente católica. 20 de septiembre de 2001 S.E. Mons. Diógenes Matthes Silva, Obispo de Franca, entrega a la Congregación de la Causa de los Santos, el Proceso diocesano 22 de febrero de 2002 10 de abril de 2003 La Consulta Medica se pronuncia en forme unánime (5 su 5) sobre la extraordinariedad y la falta de explicación científica del caso. 17 de octubre de 2003 La comisión de Teólogos examina el caso, con éxito positivo. 16 de diciembre de 2003 La Congregación de los Padres Cardinales y Obispos examinan el caso, con éxito positivo. 20 de diciembre de 2003 Promulgación del Decreto, con clausura de todo el proceso sobre el milagro, en presencia del Santo Padre. 19 de febrero de 2004 Consistorio del Santo Padre y de los Cardenales, con conclusión oficial del Proceso de Canonización. 16 de mayo de 2004 Su Santidad Juan Pablo II, en la plaza de San Pedro en Roma, ha proclamado Santa, a Gianna Berettta Molla. |